“Vivencias crónicas”

Proteger un espacio tuyo es más que alejar aquello que genera ansiedad o malestar físico mental o emocional. A veces hay que alejar personas que queremos, las cuales no se dan cuenta del efecto que producen, ya que no lo hacen con maldad ni can ganas de hacer daño, para ellos es y ha sido siempre su modo de relacionarse contigo.

Es el caso de mi hermana, con la cual tengo una muy buena relación y el hecho que sea charlatana ha sido siempre motivo de broma y risas. Su capacidad de hablar ininterrumpidamente y comenzar una nueva conversación apenas terminada otra fue siempre tomado por mi con calma y con benevolencia. Mi enfermedad cambió las cosas y va más allá de los síntomas y de mis dolencias. Una fuerte necesidad de proteger mi energía y mi bienestar general me hizo tomar medidas quizás demasiado rígidas.

Es fácil alejar personas dañinas y agresivas, no tardo mucho en hacerlo, pero me da mucha más pena hacerlo con ella ya que no se da cuenta lo que me genera el sostener conversaciones, muchas veces hasta triviales y algunas otras veces con fuerte contenido emotivo. Es cómo si me mente y cuerpo se aceleraran y no pudiera frenarlos, ya no estoy en control de mí misma y eso me trae insomnio, dolor y más fatiga de la usual. Puedo tardar días en recuperarme, en volver a ese centro en el que todo está más manejable. Los síntomas permanecen siempre, pero a un nivel en el que yo puedo funcionar, un difícil punto de equilibrio sin dudas.

Es difícil de explicar, pero aún asi he intentado de hacerlo con ella varias veces, porque la quiero y porque sé que su intención no es causar daño. Aun así, no lo entiende. El disminuir las cantidades de veces de hablarnos por teléfono (vivimos en diferentes continentes) y el disminuir la duración de las llamadas me ha ayudado a establecer ciertos limites en los cuales me puedo mover con más facilidad. Sé que para ella no es fácil reducir una llamada de una hora y media o dos a quince minutos o evitar tópicos a alto contenido emotivo. Tener que dar explicaciones una y otra vez acerca mis motivaciones han llevado a que me responda “con vos no se puede hablar…”, comentario de por sí hiriente. Sé que tiene una gran necesidad de comentar cada detalle de lo que le pasa y enteras conversaciones que tiene con otras personas y me gustaría poder escucharla, pero cuando me he puesto en esa situación he terminado siempre más nerviosa y con más sintomatología de la usual

No fue fácil correlacionar las dos cosas. Yo continuaba a hacer como hacia siempre aun cuando las cosas habían cambiado. Mucho antes de tener una confirmación medica sabía que había algo que no andaba bien y fue después de un par de años que me diagnosticaron diferentes enfermedades dolorosas y crónicas. No me daba cuenta de que tenía que cambiar mi forma de vivir y mi modo de relacionarme, pero después de hacer un arduo trabajo en mí misma renuncié a cosas y situaciones que me causaban daño. Ahora me siento más serena y puedo manejar mi día a día con mas tranquilidad. Aun así, es difícil deshacerse del sentimiento que le estoy fallando a una persona que quiero.

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